¿Alguna vez has escuchado hablar de “marcha equina?

Una situación que puede darse en algunos infantes, cuando empiezan a caminar, es conocida como “marcha equina”, que se refiere al caminar en puntillas de los niños.

La doctora Gissel Mirones, especialista en pediatría en la Policlínica “Manuel María Valdés”, de la Caja de Seguro Social, en San Miguelito, explicó que “la  mayoría de los niños empiezan a caminar entre los 12 y 14 meses, y suelen hacerlo apoyando completamente la planta del pie en el suelo; sin embargo, hay algunos que comienzan a caminar apoyando únicamente la punta del pie, ese caminado en puntillas se conoce como “marcha equina” y es una variante o desviación del patrón normal.

Este patrón variante suele desaparecer después de 3 a 6 meses de haber aprendido a caminar.

En los casos en que el patrón de marcha en puntillas persiste más allá de los tres años de edad, se denomina marcha en puntillas idiopática; se llama así porque se desconoce la causa que lleva al niño a desarrollar esta forma de caminar.

El diagnóstico de marcha en puntillas idiopática es un diagnóstico por exclusión; quiere decir, que se determina cuando el resto de las condiciones que la provocan hayan sido descartadas, tales como: alteraciones neuromusculares, parálisis cerebral infantil, trastornos del neurodesarrollo como el espectro autista y trastornos de integración sensorial y enfermedades  ortopédicas.

Características

La especialista destacó que los niños con la marcha en puntillas idiopática generalmente presentan las siguientes características:

  • Historia clínica de parto y desarrollo neurológico normal.
  • Alteración bilateral y simétrica, o sea en ambas piernas y con el mismo grado de afectación.
  • Aunque prefieren caminar en puntillas, son capaces, al menos los primeros años, de caminar voluntariamente realizando el contacto del talón en el suelo.
  • A menudo al estar de pie lo hacen con los talones apoyados en el suelo pero al caminar o correr lo hacen sobre los dedos del pie.
  • Son niños capaces de caminar, correr y saltar en sus dedos del pie sin ningún problema.
  • Algunos al caminar descalzos, o sobre superficies frías, incrementan la marcha en puntillas.
  • En el examen neurológico presentan el tono muscular, reflejos, sensibilidad  y fuerzas normales.

Se considera una de las causas de la marcha en puntillas idiopática, probablemente sea una historia familiar que predisponga a presentar este tipo de marcha, lo que se ha visto más en varones.

Otras causas 

Hipersensibilidad: se ha planteado de que al niño podría no gustarle la sensación de las diferentes superficies bajo sus pies, haciendo que apoye solo sus dedos para disminuir el contacto del pie con el suelo.

Hiposensibilidad:   se ha planteado que los niños podrían caminar de puntillas para aumentar la fuerza del impacto que sienten al caminar.

Qué puede provocar esta marcha en puntillas

  1. Deformidad en la  alineación del pie.
  2. Dolor en el pie.
  3. Reducción en la flexibilidad de la articulación del tobillo.
  4. Anomalías persistentes en la marcha y equilibrio.

La doctora Mirones advierte que es importante el cumplimiento de las citas de crecimiento y desarrollo donde se realiza la vigilancia oportuna del neurodesarrollo de los niños para detectar tempranamente cualquier desvío al patrón normal, de manera tal, que se puedan brindar las recomendaciones y manejo oportuno a los problemas detectados.

La marcha en puntillas idiopática requiere un seguimiento interdisciplinario que incluye a especialistas en medicina física, ortopedia y fisioterapia, para las evaluaciones correspondientes.

Rehabilitación

Por otro lado, la doctora Maritza Gabriela Cedeño, especialista en medicina física y rehabilitación, precisó que eso que llamamos “marcha equina”, no constituye un estado evolutivo de la marcha normal, que puede ser consecuencia de un trastorno neurológico.

Algunos niños pueden persistir con este patrón de marcha y en ese momento deben ser referidos al médico fisiatra para una evaluación,  ya que puede ser consecuencia de un daño neurológico el cual se manifiesta con espacticidad (aumento del tono muscular), el cual debe ser investigado y tratado; o debido a una marcha en puntillas idiopática, que se desconoce la causa, tal como lo explicó la pediatra.

En ambos casos, puede llevar al acortamiento del tendón de Aquiles; por lo tanto, conlleva un manejo rehabilitador y en algunas circunstancias, ser enviado a ortopedia para manejo quirúrgico.

En el caso de ser un trastorno neurológico con espasticidad, el fisiatra cuenta con una serie de tratamientos; tales como, la tóxina botulínica tipo A, buscando siempre mejorar la marcha y postura del niño.

Nota: Etzel Murgas